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LOS HUESOS


Los huesos son piezas sólidas, fuertes y ligeras. Están formados por tejido óseo, que es la agrupación de células vivas y de materia inorgánica. Las células óseas u osteocitos se disponen en círculo alrededor de unos canales centrales o conductos de Havers. Por su interior circulan los vasos sanguíneos, los vasos linfáticos y las terminaciones nerviosas. La sangre aporta los nutrientes necesarios. Con el tiempo, entre las células se depositan sales minerales, básicamente fosfatos y carbonatos de calcio, que constituirán, finalmente, una masa sólida, esponjosa y ligera.

CORTOS Y LARGOS

Los huesos adoptan formas y tamaños muy diversos, según sea la función que deban cumplir. Pueden ser anchos y planos como los del cráneo, el esternón o la cadera; cortos, como las vértebras o los de la palma de la mano, o largos y huecos, como los de los brazos y las piernas. El hueso más largo del esqueleto humano es el fémur, situado entre la cadera y la rodilla, y que mide unos 50 centímetros. El más corto es el estribo, un hueso del interior del oído. Mide apenas 3 milímetros de longitud.

HUESOS DE PIEDRA

La osificación es el proceso de formación de sustancia ósea. Inicialmente, el hueso se forma a partir de cartílago, que es blando y flexible. La sangre aporta sustancias nutritivas y sales minerales, que se depositan lentamente. Con el tiempo, el tejido óseo sustituye al cartílago. El hueso es sólido y también flexible

EL INTERIOR DEL HUESO


Osteocitos o células óseas rodeando en capas concéntricas los conductos de Havers, por cuyo interior transcurren los vasos sanguíneos, los vasos linfáticos y los nervios. Las células vivas constituyen la tercera parte del peso del hueso, el resto son sales minerales.

CARTÍLAGOS ÓSEOS


Los huesos se desarrollan a partir de un cartílago. El cartílago gana lentamente en solidez y rigidez, sin perder aún su flexibilidad, a medida que progresa la osificación. 

La osificación es un proceso muy lento, en que se depositan capas sucesivas de sales de calcio. Estas sales minerales forman un entramado con diminutos túneles internos. Por eso, los huesos son a la vez resistentes y ligeros. Durante su crecimiento, los extremos de los huesos muestran las bandas de cartílago en proceso de osificación. Así, pueden aumentar en longitud o grosor sin afectar las articulaciones.

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