TIPOS DE ANFIBIOS

LOS SAPOS Y LAS RANAS

El grupo representado por estos anfibios recibe el nombre de anuros y su principal característica morfológica es el cuerpo macizo, con las patas traseras más desarrolladas que las delanteras, y la ausencia de cola en la fase adulta. Pero hay otros aspectos que les diferencian del resto. Uno es la buena capacidad visual que suelen poseer, pues cazan insectos voladores y para ello tienen que localizar con precisión su presa. El segundo aspecto destacable es el canto, una especialidad que alcanza cotas notables entre algunas especies. En la época reproductora, los machos rivalizan desde sus pequeños territorios emitiendo los soni¬dos más poderosos y atractivos para una hembra con objeto de recabar su atención. El croar de las ranas en una charca se escucha a varios kilómetros de distancia. Las ranas suelen ser de cuerpo algo más ligero que los sapos, están más ligadas al medio acuático o incluso viven de modo permanente entre la vegetación ribereña. Algunas especies, como la ranita de San Antonio, son arborícolas. Los sapos, por el contrario, son de costumbres más terrestres y poseen numerosas glándula en su piel, alguna de ellas venenosas.
Sobre los sapos circulan y han circulado las leyendas más fantásticas. El hecho cierto es que son animales de una gran utilidad para huertas y otros cultivos, pues el plato fuerte de su dieta son precisamente aquellos invertebrados que mayores daños causan en las plantas cultivadas.
Las ranas son pobladores característicos de las charcas y cursos de agua lentos. Su presencia se manifiesta sobre todo por la noche, aunque en climas más fríos o en zonas de montaña se mantienen activas también durante el día. Para descansar utilizan la vegetación ribereña.Contribuyen a controlar las poblaciones de insectos y son a su vez integrantes importantes en la dieta de infinidad de aves y otros vertebrados.

TRITONES Y SALAMANDRAS

Ambos constituyen los representantes típicos de otro grupo de anfibios, el de los urodelos, caracterizados porque presentan un cuerpo alargado con las cuatro extremidades aproximadamente iguales y una cola más o menos larga. La carencia de voz la compensan con el colorido de su piel durante la época nupcial y, al igual que sucede con los sapos, muchos de ellos po¬seen numerosas glándulas distribuidas por el cuerpo. En algunos de estos anfibios se da un curioso fenómeno llamado neotenia, que hace que el adulto conserve rasgos de la fase larvaria. Así, el axolotl, que vive en el interior de cavernas en México, puede presentar branquias con las que respira, además de hacerlo a través de la piel y los pulmones.
El amarillo y el negro son dos colores utilizados universalmente en la naturaleza como aviso de que su portador no será un manjar agradable para quien ose devorarlo. Las glándulas mucosas y tóxicas que posee la salamandra han enseñado a sus enemigos a respetarla.
El tritón de los Pirineos es „ abundante en toda esta cordillera, ascendiendo hasta alturas cercanas a los 3.000 metros. Poco amante de la luz, hasta el atardecer permanece oculto debajo de piedras o troncos y sólo con el frescor de la noche despliega toda su actividad cazadora.

LAS CECILIAS

Constituyen el grupo más aberrante de anfibios, el de los ápodos, es decir, los que carecen de patas. Su aspecto en nada recuerda a una rana o un tritón, sino más bien a una lombriz o una serpiente, y alcanzan a veces hasta metro y medio de longitud. Viven casi todo el tiempo enterrados en galerías que excavan por el suelo, motivo por el cual sus ojos aparecen muy reducidos, alimentándose de pequeños invertebrados.

Las cecilias abundan en particular en las regiones tropicales, buscando los lugares húmedos del bosque para excavar galerías y dar caza a los invertebrados que forman su dieta. Se las podría confundir con lombrices gigantes, a no ser por el colorido, a veces muy llamativo, y la cabeza aplanada.
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